“LA COVID-19 ha producido un aumento en los trastornos del sueño y la obsesividad por el miedo al contagio”

Así como la población en general ha sabido afrontar la grave crisis sanitaria, también nosotros los sanitarios la hemos sabido afrontar ejemplarmente.

Lo que si hemos observado, aunque la muestra no ha sido muy significativa, un aumento de los trastornos del sueño. Las pautas seguidas eran no abusar de las benzodiacepinas, utilizar técnicas psicológicas de afrontamiento del estrés y del insomnio y un abordaje integral entre psicólogo y psiquiatra.

Como segunda patología más detectada, ha sido un aumento en la OBSESIVIDAD, siempre de forma positiva y generosa: “mira que si me contagio y también a mi familia”.

Ha habido una médica que nos comentaba que llevaba más de un mes sin darle un beso a su marido. Compañeros que han dormido solos en una habitación de un hotel o en una segunda vivienda por no contagiar.

Pero la gran queja común ha sido la soledad y la falta de protocolos fiables y duraderos. Las instituciones y las jerarquías diversas no han sabido acompañar y proteger a sus médicos. Nos hemos sentido muy solos y no hemos parado de darle vueltas a la cabeza. El miedo nos atenazaba.

A pesar de tener una de las unidades ambulatorias más potentes de España con 500 casos, en 19 años, no hemos sabido llegar en período de confinamiento a los sanitarios en general. En un ataque de altruismo de las instituciones, donde se ofrecía asistencia gratuita a familiares y a médicos, tan solo 10 nuevos casos han solicitado nuestra atención.

La improvisación y al no haber difundido lo suficiente el programa durante estos años, nos ha hecho que no podamos ayudar a nuestros médicos en los momentos más difíciles.

Según nos informaban los compañeros atendidos durante el programa de emergencias “nuestros compañeros están mal, pero creen que es así como se tiene que estar en esta situación y por eso no piden ayuda”.  Esta afirmación resume el compromiso del sanitario con su profesión pero no consigo mismo con el “soportarlo todo” como mecanismo único de defensa y afrontamiento.

Es importante lanzar este mensaje de unidad, apoyo, compasión y compañerismo de cara a posibles nuevas situaciones de emergencias no se olviden de nuestra presencia y labor, así como, lo estamos ahora para hacerlo para la adaptación a la nueva normalidad.

Recordar a los compañeros/as que pedir ayuda no significa que hayas fracasado, sino que no estás solo.

Por último y no menos importante agradecer a todos los terapeutas en activo y jubilados que se prestaron a unirse a nuestro proyecto y nuestro mayor reconocimiento y homenaje a los compañeros y compañeras perdidas.

 

Ignacio Martinez Hens – Psiquiatra

Fernando Montesino Sanchez – Psicólogo

Miembros del Servicio Especial de Atención Psicológica Aa Colegiados y Familiares afectados

por la COVID-19 realizado por el PAIME