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COMCORDOBA JUNIO 2003
(Por Dr. Felipe Toledo Ortiz)
Vamos a dar un gran salto en la cronología de Presidentes, dejando para el próximo curso a aquellos que ocuparon plaza entre los puestos quinto al undécimo, inclusive, y cuya actividad la desarrollaron entre 1.927 y 1.976. Nos vamos a ocupar de un compañero, a punto de ser nonagenario. Me refiero al Dr. D. Luis Armenta Camacho, que todavía es capaz de formar en la última candidatura del Colegio de Médicos, como Vocal de Médicos Jubilados. En homenaje a este Primer Curso del Aula de Mayores, ya concluido, y que tan maravillosamente ha dirigido. Su capacidad de trabajo, su buen estado de salud y sus extraordinarias facultades mentales, han permitido que esta glosa no sea una búsqueda de archivos, sino un diálogo entre compañeros, en el que tantas cosas he aprendido. D. Luis Armenta es, con mucho, el más conocido y querido de casi todos los médicos actuales.
D. Luis Armenta Camacho nace en Sevilla el 25 de Octubre de 1.913, vivió en el lugar que hoy ocupa el Hotel Macarena. Su padre, D. Jacinto Armenta Guillén, era natural de Alcalá de los Gazules, Cádiz, siendo en Sevilla fabricante de t ejidos (textil Betis). Su madre, Dª Luisa Camacho Giandainz, había nacido en Ceuta, pues su padre era militar.
Sus primeros pasos y estudios en el entorno de la Macarena, entre el Colegio de los Escolapios y el de San Francisco de Paula, donde además del saber inicial aprendió los modismos y los `tacos` sevillanos y fué partícipe, estudiando el bachiller, del fallecimiento de Sor Ángela de la Cruz, acontecimiento sin igual en Sevilla de esa actual Santa.
Sus estudios de bachillerato coincidieron con los de la Dictadura de Primo de Rivera, que finaliza con el inicio del Plan Calleja (Reválida en la Universidad al concluir el 6º curso).
Hizo la preparación para ingreso en la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, que con Barcelona y Bilbao, eran las tres existentes. Posteriormente desistiría.
En 1.931 inicia los estudios de Medicina en el Hospital de la Macarena o de las Cinco Llagas, de Sevilla, hoy sede de la Junta de Andalucía. Los antecedentes médicos en su familia hay que buscarlos en un hermano de su padre, D. Manuel Armenta, médico en Alcalá de los Gazules y colegiado en el de Cádiz con el nº 1. Posteriormente se añadirán un primo político: D. Manuel Gutiérrez, sabio investigador gaditano, perteneciente al Consejo de Investigaciones científicas y que hasta su jubilación ha formado parte del Claustro de la Universidad de Cádiz. Un sobrino, también de Alcalá de los Gazules, D. Francisco Gómez Armenta, residente en Córdoba, y miembro de la actual Junta Directiva del Colegio de Médicos de Córdoba. Su hijo Daniel es Endocrinólogo en La Coruña, y Jacinto, Jefe de Servicio de Genética en Cádiz.
Recuerda D. Luis sus primeros años en la Facultad de Medicina, donde las 20 mesas de su sala de disección estaban ocupadas por cadáveres mantenidos en Formol, ya que aún no había cámaras frigoríficas; también recuerda que dispuso de cinco cerebros, en el segundo curso, para estudiar todos los tipos de cortes cerebrales.
Durante el tercer año fue internoide en el Laboratorio de Bacteriología que dirigía el profesor Matilla y, con su auxiliar, el Dr. Bolinches de la Rosa, apreció las técnicas de laboratorio y los medios de cultivo. En el cuarto curso trabajó en el Laboratorio Clínico del Profesor Cruz Auñón, Catedrático de Patología General, y desde el quinto curso con el Profesor Andreu Urra, que fue su maestro, con él concluyó la carrera en 1.940 y posteriormente realizaría la Tesis Doctoral, un trabajo de investigación clínica sobre la brucelosis, que sería publicado en una revista de Bacteriología.
La `Guerra Civil` le sorprendió mientras estudiaba el último curso, siendo Alumno Interno de Patología Médica. No pudo incorporarse a la acción militar porque de inmediato se le diagnosticó una tuberculosis renal que le llevaría a una nefroctomía total izquierda y tras ello excluido del servicio militar. Esta circunstancia le permitió ejercer como alumno interno y ayudante en las consultas externas de la policlínica
y del hospital, y de una sala en Santa Catalina, destinada al servicio de Enfermedades Infecciosas, para los militares del Ejército del Sur. Este tiempo, en el Servicio de Infecciosos, le permitió conocer la Clínica clásica de esta patología, así como el comienzo de la terapéutica; desde el Prontosil hasta el Cloranfenicol. Fue una amplia experiencia que nos relata con gran minuciosidad en una circunstancia muy favorable para el aprendizaje médico, dado el escaso número de alumnos que iban concluyendo. Al bagaje de conocimientos se uniría la brillantez académica. Consiguió en sus estudios médicos: 16 sobresalientes, 12 matrículas de Honor y el Premio Extraordinario en la Licenciatura.
Gracias a su Maestro, accedió como Residente al Sanatorio Antituberculoso de Aracena (Huelva). A los pocos meses se quedó como único médico durante dos años y como Director Interino. El Sanatorio de Aracena disponía de 100 camas, de las que 60 eran para hombres y 40 para mujeres. Allí convivió con la época bacilífera y multicavitaria de la enfermedad y allí se familiarizó con el manejo de todos los tuberculostáticos conforme iban apareciendo.
Casado en dos ocasiones, de su primera esposa tuvo tres hijos: Luis, Daniel y Jacinto. De su segunda esposa, Dª Iluminada Murillo Rojas, no tiene descendencia.
Colegiado en Córdoba, desde el 11 de septiembre de 1.944, con el número 775, se estableció en Montilla, donde ejerció durante seis años, con atención libre. Desde allí acudía a la capital con motivo de las Sesiones mensuales que la Academia de Ciencias Médicas de Córdoba venía programando. En la primavera de 1.951 se traslada a Córdoba para ejercer en consulta privada de Medicina Interna. Desde 1.957 ejerció como especialista de Pulmón y Corazón, primero en el Ambulatorio de Caja Nacional, en la actual Ronda de los Tejares, luego en el de Avenida de América y finalmente en el de Santa Victoria, del sector Sur; hasta 1.983, en que se jubiló, al llegar la edad reglamentaria. Después continuaría la consulta privada hasta el año 2.002, en que renunció definitivamente.
Pertenece a la Sociedad Española de Medicina Interna, desde su fundación en 1.952 y a la Sociedad Española de Cardiología, también desde su fundación en 1.954. En ambas como miembro activo.
Su trayectoria de hombre liberal, le ha dado ocasión de conocer a destacadas personalidades, que en su formación humanística tanto han influido desde su juventud, son pensadores como Unamuno, Ortega, o Marañón, a los que lee con asiduidad en su importante biblioteca.
Tras el verano de 1.975, un grupo de compañeros le propuso para candidato a la Presidencia del Colegio, ya que era inminente la renovación de la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Córdoba. Pese a que nunca había aspirado a cargos políticos o sociales, estableció en aquel momento su necesidad de aportar su trabajo y su capacidad profesional a una empresa que consideraba irrenunciable. Con un equipo de magníficos compañeros, de variadas tendencias, entre los que no existieron ni controversias, ni discusiones políticas, dedicados en exclusivo a las reuniones semanales y a los plenos reglamentarios de cada mes, dedicando preferente interés a los problemas profesionales de los médicos y de la Organización Médica Colegial.
El 23 de Enero de 1.976, se presentaba, como candidatura única para constituir la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Córdoba, la integrada por: Presidente: D. Luis Armenta Camacho, Vicepresidente: D. Balbino Povedano Ortega, Secretario: D. Manuel Gala Velasco; Vicesecretario: D. Benigno Calero Ayala; Tesorero: D. Gonzalo Miño Fugarolas; Vocal de Médicos de A.P.D.: D. Miguel Luque Naranjo; Vocal de Médicos del S.O.E.: D. José Aumente Baena; Vocal de Médicos de Asistencia Colectiva: D. Leandro Jimena Fernández; Vocal de Médicos con más de 10 años de ejercicio: D. Juan Luna Delgado y Vocal de Médicos con menos de 10 años de ejercicio: D. Cristóbal Prieto Tarradas.
Esta Junta Directiva tomó posesión el 17 de febrero de 1.976 y estuvo vigente hasta marzo de 1.981. Para una gran mayoría de médicos, dicha Junta tenía un claro matiz de izquierdas y coincidió con el tiempo de transición política de Adolfo Suárez.
De nuevo, tras la última renovación de la Junta Directiva, presidida por D. Jesús Aguirre Muñoz, en marzo de 2.001, D. Luis vuelve a acceder, como Vocal de Médicos Jubilados, a dicho cargo colegial, impulsado, fundamentalmente por sus miembros y en especial por su sobrino D. Francisco Gómez Armenta, también directivo.
Con las primeras letras de su nombre, D. Luis Armenta obtiene el anagrama LUARCA, con el que, a veces, firma en homenaje a dicho pueblo, lugar de nacimiento de nuestro Premio Nóbel, al que admiró: D. Severo Ochoa.
Para D. Luis nuestra gratitud y los mejores deseos
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