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D. FRANCISCO BERJILLOS DEL RÍO (1935-1946)


Publicado en COMCORDOBA Abril 2004



Nació en Lucena el 8 de abril de 1895, era el 3º de seis hijos que tuvieron sus padres, D. Antonio Berjillos del Pino, lucentino que regentaba el comercio familiar y de Dª Rosalía del Río Moreno, natural de Baena. Estudió bachiller en el internado de los Salesianos, en Utrera, y la carrera de Medicina en la Facultad de Madrid, donde se licenció con fecha del 10 de enero de 1919. Cuando se colegia en Córdoba, el 11 de agosto de 1920, con el número 227, llevaba dos años de profesión. Aparece inscrito en la Hermandad de San Cosme y San Damián en los cultos de septiembre de 1921.


Contrae matrimonio con Dª Matilde León Brezosa el 24 de abril de 1921, de cuyo matrimonio no tuvieron descendencia, Ella era hija de D. Rafael León Avilés, otro destacado médico de la Beneficencia Provincial de Córdoba, hombre con gran capacidad de trabajo, poseedor de un gran expediente académico, en el que destacaba su vasta cultura y sus conocimientos de la vida, costumbres y geografía de todos los pueblos. En su actividad profesional era un gran conocedor de las enfermedades tropicales.


En 1932 obtiene, por oposición, la plaza de Profesor Agregado del Hospital de Alienados, ingresando en la Beneficencia Provincial a través del Servicio de Psiquiatría, puerta de entrada de casi todos los opositores a la Beneficencia. Cuando en 1923 se crea la plaza de Dermatología y Venereología, concursa y obtiene dicha plaza. Desde entonces va a ser el gran dermatólogo, creador de dicha especialidad en nuestra ciudad.


El antecedente de un hospital cordobés para enfermedades venéreas o de bubas, lo encontramos en el de La Limpia Concepción de Nuestra Señora, más conocido como de Antón Cabrera, en la calle de San Felipe, donde hoy está la Delegación de Gobierno de la Junta de Andalucía. Allí desarrolló esta atención desde 1512 hasta 1837, cuyos enfermos pasaron al Hospital del Cardenal Salazar. D. Germán Saldaña, en su «Historia de los Hospitales de Córdoba» nos informa que en 1770 había colgada en su puerta una tablilla con el siguiente letrero: «El que tenga gálico: acuda; que aquí se cura».


El antecedente de un hospital para leprosos lo encontramos en el de San Lázaro, que tiene su origen a finales del siglo XIII (1290). Fundado en la Ermita de Nuestra Señora de la Zarza, extramuros de la ciudad, en el lugar donde a mediados del siglo XX se erigió el matadero de Puerta Nueva. Llegó a tener gran importancia porque acogía a malatos o gafosos (leprosos) de todos los lugares que se encontraban en España. San Juan de Dios lo acogió entre sus hospitales y en él residió ocasionalmente. Alternó períodos de esplendor con otros de decadencia. Fue lugar de cuidado para otros tipos de epidemias (peste bubónica). Destrozado por los franceses en 1808 y exclaustrados sus frailes de 1810 a 1814, aunque ya en plena decadencia hasta la desamortización de 1835, que se destinó a depósito del ejército.


D. Francisco Berjillos fue Director de la Leprosería del Hospital de Crónicos, donde obtuvo resonantes éxitos gracias a los medicamentos que, paulatinamente, iban apareciendo. Profundizó en el estudio de las tiñas y periódicamente iba comunicando, en las diferentes publicaciones de la época, su aportación a los avances en su especialidad. Durante 20 años, hasta 1953, en que fallece, actuó como Jefe del Servicio de Dermatología y Venereología del Hospital Provincial. El 24 de noviembre de 1947 fue nombrado Decano de la Beneficencia Provincial y nuevamente reelegido, cinco años después, el 10 de diciembre de 1952, situación que mantuvo hasta su fallecimiento.



En 1921, cuando se crea la Academia de Ciencias Médicas de Córdoba, es nombrado Académico Correspondiente (23 de agosto) con aportaciones como: «Tratamiento de elección en los distintos períodos de la Sífilis» y en otra ocasión;: «Eczema parasitario poco común. Autohemeroterapia en dermatología». En 1923 es propuesto para Miembro Numerario y al iniciarse el curso académico de 1924, lee su discurso de ingreso titulado «La piel en el organismo. Notas clínicas dermoterápicas», que será contestado por otro de D. Miguel Pelayo Roncal. Otra intervención sería «La luz ultravioleta en terapéutica». Nombrado Secretario de la Academia de Ciencias Médicas, en junio de 1929, vuelve a repetir en 1933. Finalmente sería, durante un cuatrienio, Presidente de la misma. Otros títulos que consiguió fueron los de Doctor en Medicina y Vicepresidente de la Sección Andaluza de la Academia Nacional de Dermatología. En abril de 1929, cuando se funda el Ateneo Médico de Córdoba, es uno de sus miembros fundadores.


Miembro de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos desde 1927, como Tesorero, en la candidatura de D. Julián Ruiz Martín, como Vicepresidente en 1933 y 1935 con la de D. Leandro González Soriano para ocupar la Presidencia el 9 de agosto de 1935. Candidatura que la integrarían inicialmente; D. Juan de Dios Jimena Fernández; Vicepresidente, D. Jacinto Navas González, Secretario; D. José Altolaguirre Luna: Tesorero; D. Rafael Garrido Zamora: Contador; Vocales: D. Diego Canals Álvarez, D. José María Garrido de Rueda, D. Rafael Blanco León, D. Manuel Barrios Guzmán, D. Manuel Caballero Cabrera. Junta Directiva que sería, en parte, renovada el 7 de diciembre, por dimisión del Secretario, del Tesorero y del Vocal D. Rafael Blanco León. Se haría cargo de la Secretaría D. Manuel Barrios Guzmán y de la Tesorería D. Diego Canals Álvarez.


En su saludo inicial como Presidente, asume la responsabilidad que ha contraído, hace un llamamiento a todos los compañeros hacia la cordialidad y el compañerismo, se encuentra una desacostumbrada cantidad de expedientes sancionadores de compañeros y se atreve a pedir una amnistía amplia y generosa para todos, confiando en un espíritu de olvido y generosidad de aquellos compañeros perjudicados y promete, con firmeza, cumplir con su deber.


En marzo de 1939, con ocasión del fallecimiento de D. Emilio Luque Morata, publica en el Boletín del Colegio de Médicos, la nota necrológica en homenaje al fallecido.


El 11 de enero de 1940, el Gobernador Civil, por Orden del Ministro de Gobernación, participa en la nueva designación del Consejo Directivo del Colegio de Médicos, que estará presidido por D. Francisco Berjillos del Río, y como Vocales: D. Juan de Dios Jimena Fernández, D. José Navarro Moreno, D. José Márquez Criado, D. Rafael Osuna Pérez y D. Luis Bustamante Sánchez. El día 16 de enero, D. Francisco Berjillos nombra a D. José Navarro Moreno: Secretario y a D. Juan de Dios Jimena: Contador. El 13 de Enero de 1941 pide el cese de D. José Navarro que es reemplazado en la Secretaría por D.Manuel Barrios Guzmán en fecha 17 de marzo de 1941.


Una disposición de 26 de enero de 1943 establece la obligatoriedad para el nombramiento de un representante de la Delegación de Sanidad como Vocal del Colegio. Con fecha 18 de junio de 1943 es nombrado Vocal representante de Falange Española D. Antonio Luna Fernández. En el Acta del 25 de febrero de 1941 se felicita al Presidente Sr. Berjillos por haber sido designado Concejal del Excmo. Ayuntamiento y al Vocal D. Antonio Luna: Alcalde de la ciudad.


En el Acta de 11 de Enero de 1946 el Sr. Presidente da posesión a los nuevos Vocales del Colegio, elegidos por votación, son: D. Manuel Barrios Guzmán, que representa a los médicos de A.P.D.; D. Jacinto Navas González, a los de Asistencia Colectiva de la capital y D. Juan de Dios Jimena Fernández, por los médicos libres; a D. Joaquín Iglesias Sánchez, por la Dirección General de Sanidad y a D. Rafael Martínez Fernández, por la Jefatura de Sanidad de Falange Española. Con fecha 7 de marzo de 1946 presenta la dimisión el Secretario D. Manuel Barrios, eligiéndose para este puesto, por unanimidad, D. Enrique Villegas Laguna, proponiendo los restantes cargos de la forma siguiente: D. Antonio Luna Fernández, Vicepresidente; D. Juan de Dios Jimena Fernández, Tesorero-Contador y D. Rafael Martínez Fernández, Vicesecretario. Habiendo sido nombrado Presidente: D. José Navarro Moreno. Culmina así el periodo Presidencial de D. Francisco Berjillos del Río que había durado aproximadamente once años.


Su intervención militar durante la Guerra Civil se inició el 18 de julio de 1936. Actuó como enlace en la preparación del Movimiento Nacional. Era portador, desde Burgos a Valladolid, de la Orden del General Mola de Declaración del Estado de Guerra. Prestó servicios como médico en el Batallón de Voluntarios de Córdoba en agosto y en septiembre actuó como Jefe de Sanidad en la Columna del General Varela, levantando el cerco de Córdoba. En octubre actuó como Jefe de Sanidad en la Columna del entonces Coronel Sáenz de Buruaga. Desde que se inauguró el Hospital Indígena de Fuerzas de África en Plaza de Colón, fue Jefe de Clínica del mismo. Fue Jefe de Clínica para soldados con fracturas ingresados en el Hospital de San José de Calasanz (Colegio Calasancio) dependiendo del Hospital Militar de Córdoba, donde alternaba con la Jefatura de Equipo de Venereología del Hospital Militar de San Fernando (Hospital Militar) y siendo asimilado a Capitán Médico. Desde el 5 de enero de 1938 en que fue nombrado Director del Hospital Militar Musulmán de Córdoba, hasta su clausura el 24 de agosto de 1939 gestión por la que recibió de Su Alteza Imperial el Jalifa la concesión de ingreso en la Orden de la Medahuia con el grado de Oficial (Dari del 27 de agosto de 1939).


Desde 1º de septiembre de 1935 en que desempeñaba el cargo de Jefe de Equipo de Dermovenereología del Hospital Militar de Córdoba, hasta Junio de 1945, en que había prestado servicios al ejército había sido condecorado con varias cruces por méritos en campaña, recibido el ingreso en la Orden de la Medahuía y concedido el ingreso en la Escala Honorífica con el empleo de Capitán.


Su discurrir en el ámbito de la política provincial y municipal nos permite encontrarlo como Diputado Provincial desde el 25 de julio de 1930 hasta el 14 de abril de 1931, cuando se establece la Segunda República y había sido Presidente de la Diputación. D. Miguel Cañas Vallejo.


Durante casi cinco años intervino en la política municipal en el período en que fue Alcalde D. Antonio Luna Fernández, que anteriormente hemos citado. Este hecho ocurriría entre el 21 de febrero de 1944 y el 10 de abril de 1948. Inicialmente actuando como Gestor o Concejal formando parte de la Comisión de Beneficencia, Cementerio y Abastos, y desde el 17 de julio de 1944 es nombrado Teniente Alcalde y Presidente de la sesión de Quintas, luego de Aguas Potables, posteriormente de Gobernación e Instrucción Pública y, finalmente, Delegado de Personal.


Pese a su dedicación a múltiples actividades, nunca olvidó su consulta privada: primero en Braulio Laportilla y luego en Gondomar, 1-1º, aunque al final de esta época residiese en Cra. El Brillante 109 (Villa Matilde).


Hombre piadoso, sin descendencia y conociendo los estragos de la guerra, llegó a solicitar al Patronato del Colegio de Huérfanos de Médicos la adopción de dos niños, huérfanos de médicos, varón y hembra, de 1 a 5 años; pretensión que no pudo ser alcanzada, pese a su difusión en febrero de 1938.


En la prensa médica cordobesa, donde con cierta actividad aportaba sus conocimientos e impresiones, era también requerido mediante encuestas dirigidas gracias a las cuales podemos acercarnos a su intimidad. Nos informa que, ya a los 12 años, mientras estudiaba en los Salesianos, de Utrera, publicó algún número de un periódico, en papel de barba y escrito a mano, que titulaba «La Catarata», él lo era todo: director, fundador, redactor, impresor. Lo acompañaba de caricaturas generalmente de sus profesores representados por el objeto o animal por cuyo mote eran conocidos, Un compañero depositó uno de los números en el buzón del Director y como rápidamente dieron con el autor, estuvo a punto de ser expulsado. Recuerda que en aquel momento quedó malogrado un periodista en ciernes.


Ante la disyuntiva de ser buen médico o buen cirujano, lo fundamental era ser simplemente bueno y que en aquellos momentos la medicina iba recuperando el retraso en que le había dejado la cirugía. Reconocía su preferencia por la pintura y escultura, aunque respetaba a quienes les gustaba la música clásica.


Hombre viajero, recordaba su interés por el maravilloso Egipto, aunque desmenuza las cualidades de tantos países que había visitado. Otra de sus aficiones era la lectura. Si dispusiera de abundante dinero lo destinaría a mejorar sus servicios hospitalarios, dotándolos de cuanto necesiten. Le preocupaba estar al día en su especialidad quedándose con lo necesario para poder viajar constantemente; estabilizándose en invierto en América Central, en primavera en la Costa Azul o los Lagos Suizos y en verano en la costa cantábrica o atlántica de Europa.


Hombre de fina ironía en la que compaginaba el ingenio con el buen humor, como lo demuestra una de las entrevistas dirigidas por D. Manuel Ruiz Maya en que a la intencionalidad de la pregunta respondía con una respuesta más desconcertante y no menos intencionada. Así ocurrió en la entrevista titulada: «Conversando con la caricatura del Dr. Berjillos» que publicó Ideal Médico en 1925, Esta encuesta iba acompañada por su autocaricatura representación gráfica que recogía la entrevista de otros compañeros. La facilidad para el apunte con ciertos visos caricaturescos era una proverbial cualidad del Dr. Berjillos.


Su facilidad para versificar lo demuestra la condición que impone a sus amigos, cuando celebró sus bodas de plata matrimoniales. Todos los invitados estaban obligados a dedicarles unos versos, lo mismo que él haría con su esposa. Como recuerdo de este acontecimiento imprimió todas las composiciones que se leyeron en dicha fiesta, recogidas en un librito.


Perteneciente al Cuadro Médico de la Asociación de la Prensa de Córdoba, desde su fundación en 1941, todos los años se reunían médicos y periodistas en una comida con ocasión de la Fiesta del Patrón San Francisco de Sales. En la última a que asistió el 1 de febrero de 1953, D. Francisco leyó unos versos humorísticos que tenía preparados cuyo título era «De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco». Acontecimiento que recogió la prensa del momento.


Aún disponía de tiempo para reunirse con los amigos, casi a diario, en la tertulia cuyos emplazamientos fueron sucediéndose desde la «Pescadería de Pepe Nieto», de la calle de La Plata, en cuya trastienda se reunían, a la Taberna de Salinas, en la calleja de San Álvaro, y, finalmente, en el Salinero del Círculo de la Amistad. En aquellas reuniones se jugaba al póker.


Sus amigos fueron el General D. Antonio Castejón Espinosa, D. Enrique Luque Ruiz, D. Santiago García Gallegos, D. Antonio del Rey Campos, D. Francisco Salinas Casana, D. Eloy Caracuel, D. Antonio Muñoz Ramírez de Verger, D. Joaquín

Azafra, D. Ricardo Muro, D. Manuel Villegas Laguna, etc. Todos ellos personas muy conocidas de la época.


Gran fumador, siempre de tabaco rubio y con boquilla. El y D. José Hernández, fueron los primeros propietarios de un coche Peugeot 403, ambos negros y por tanto difíciles de diferenciar.


Como no tuvo hijos, fue padrino de bautizo de algunos sobrinos, entre ellos, dos fueron médicos, de los que vamos a tratar a continuación.


Falleció de forma brusca, después de una jornada de trabajo, a consecuencia de un infarto agudo de corazón, hecho que tuvo lugar en su domicilio el día 1 de julio de 1953, cuando sólo contaba 58 años de vida. Para su esposa el trance fue peor, porque al día siguiente fallecía su padre, D. Rafael León Avilés.


El cuarto de sus hermanos, D. Antonio Berjillos del Río, se casaría con Dª Clotilde Cordón, y uno de sus hijos, apadrinado por D. Francisco, identificamos a continuación.

DON MARIANO BERJILLOS CORDÓN: nació en Lucena el 27 de diciembre de 1933. Es licenciado en Medicina por la Facultad de Sevilla y pertenece a la promoción de 1952 a 1959. Título de Licenciado otorgado en 1960. Está colegiado en Sevilla, en fecha 26 de septiembre de 1959 con el número 2558.


En agosto de 1970, realizó el examen de Licenciatura obteniendo la calificación de Sobresaliente, en la Facultad de Sevilla.


Es especialista de Aparato Circulatorio con Título expedido en Madrid el 7 de Febrero de 1968.


Profesor Numerario de la Escuela Profesional de Aparato Circulatorio de Sevilla desde el 27 de enero de 1965 en que obtuvo el Título hasta que el Sistema MIR reemplazó a las Escuelas Profesionales.


Obtuvo el Doctorado en Medicina en la Cátedra de Patología General con el Profesor Cruz Auñón, cuya tesis defendió el día 6 de septiembre de 1974, obteniendo la calificación de Sobresaliente «Cum Laude».


Ha sido Jefe de Sección de Cardiología en el Hospital Universitario Virgen Macarena desde su fundación en 1974, hasta diciembre de 2003, que se jubiló, por la edad reglamentaria.


Miembro de la Sociedad Española de Cardiología y actualmente el Socio nº 1 de la Sociedad Andaluza de Cardiología.


DON FRANCISCO BERJILLOS CORTÉS. Hijo del 6º hermano de D. Francisco, de nombre Félix Berjillos del Río y de Dª Concepción Cortés Córdoba. Nació en Lucena el 20 de enero de 1939. Reside en Córdoba desde los cinco años, por traslado profesional de su padre. También tuvo por padrino a su tío.


Cursa los estudios primarios y de bachiller en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Córdoba. Hoy Instituto Góngora.


Pertenece a la promoción de medicina de Sevilla de 1959 a 1966, en cuya Facultad obtiene el Título de Licenciado con fecha 8 de noviembre de 1968, Colegiado en Córdoba el 10 de Agosto de 1969 con el número 1722.


Especialista en Cardiología por la Escuela Profesional de Aparato Circulatorio de Sevilla entre 1967 a 1969. Posee Título de la Especialidad expedido en Madrid con fecha 23 de julio de 1970.


Durante los años de 1969 a 1976 colaboró con el Servicio de Cardiología del Hospital Provincial de Córdoba con D. Manuel Quero Morente.


Es Médico Adjunto en el Servicio de Cardiología del Hospital Reina Sofía de Córdoba desde 1976, En esta etapa ha participado con numerosas comunicaciones y ponencias de congresos como cofirmante del equipo. Es Tutor de los Médicos de Familia y Comunitaria durante su rotación por el Servicio de Cardiología,.


En 1990 fue nombrado Vocal por Córdoba en la Junta Directiva de la Sociedad Andaluza de Cardiología a la que pertenece desde su creación. Miembro numerario de la Sociedad Española de Cardiología desde 1970.


Alguna de sus publicaciones personales aparecen en la revista del Colegio Médico «Abulcasis» como «Reflexiones Médicas sobre la muerte de Manolete» ampliada en una Mesa Redonda del Congreso Internacional de Cirugía Taurina celebrado en Córdoba con motivo del 50 aniversario de la muerte de Manolete. En este Congreso participó con el tema «La coagulopatía de consumo como posible factor determinante de la muerte de Manolete». Aspecto que no había sido referido con anterioridad.


Casado con Dª Ana María Doñamayor Garrido de cuyo matrimonio tienen 3 hijos, la más pequeña de las hijas culminará por ahora esta publicación.


Aunque viajero incansable no lo es más como su pasión por el mundo del toro, tanto de los toreros cordobeses como de las figuras del arte, me refiero a Rafael de Paula y a Curro Romero, con los que son amigos personales. Seguidor incansable de ellos, desde hace más de veinte años, creo no se ha perdido ninguna de sus actuaciones, en especial de Curro Romero, haciendo incontable el mundo de anécdotas que han vivido con esta experiencia. Su casa es un auténtico museo taurino, donde cada objeto tiene un comentario particular.


Damos paso, finalmente, a su hija Dª ARACELI BERJILLOS DOÑAMAYOR, nacida en Córdoba el 23 de noviembre de 1975. Cursó los estudios primarios y bachillerato en el Colegio de Santa Victoria de Córdoba. Licenciada por la Facultad de Medicina de Córdoba (1993/1999) Actualmente reside en Madrid, realizando el tercer año de MIR en la especialidad de Rehabilitación y Medicina Física en el Hospital Universitario de La Paz.




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